lunes, 21 de septiembre de 2009

El minuto de Pablo Fortunato: Jóvenes, sol y grafiti francés



La primavera comienza hoy. Un día de festejos para todos los estudiantes y el adiós al frío. Pero no todo es sol, parques y picnics. Hace poco más de 40 años se desataba en Francia una serie de revueltas estudiantiles que buscaban legitimar sus creencias y escapar al sofoque de la moral estatal.

“Mis deseos son la realidad”, expresaba uno de los tantos grafitis que utilizaron los estudiantes para dar a conocer sus ideas. “En los exámenes, responda con preguntas”, sostenía otro de los eslogans que apuntaba hacia un sistema de aprendizaje arbitrario.

Ya la exitosa Revolución Francesa de 1789 había atentado contra un modelo de Estado reaccionario, antigüo, obsoleto para la época. Lo mismo pasaba con el sistema educativo de mayo del 68, debía ser cambiado.

“Prohibido prohibir”, frase redundante pero cierta. La situación de sumisión era inadmisible. Las libertades individuales de los estudiantes estaban en juego, y nadie mejor para jugarse por sus ideales que ellos mismo. Y lo hicieron.

Los grafitis eran el arma ideal. Incontrolables, la autoridad no podía detenerlos. Universales, todos podían hacerlos. Inmortales, las ideas nunca mueren. Un proyectil casi divino en contra de un sistema que aguantaba una caída. Feliz día de la primavera.


Por Pablo Fortunato

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