Es difícil hacer un análisis objetivo de lo visto ayer. También es fácil opinar con el resultado puesto, pero luego de una derrota de local tras 15 años ante el rival de siempre, deja algunas reflexiones que ya son muy evidentes y llegaron hasta un límite.
No sólo basándose en el partido de ayer, sino desde el comienzo de las eliminatorias, se puede decir, algunos partidos más otros menos. La primera evidencia de que la Selección Argentina es un equipo completamente diferente a todos los demás se evidencia en los delanteros. ¿Qué equipo o selección del mundo ganó algún torneo sin tener un referente en el área, principalmente un jugador alto que gane de cabeza? ¿Qué esquema ganó algo sin tirar centros? Todos los equipos del mundo tienen un referente en el área natural o un pseudodelantero.
Basta con nombrar algunos equipos de las Eliminatorias Sudamericanas: Brasil tiene a Luis Fabiano y Adriano, dos jugadores que son altos en el área que pueden ganar tranquilamente por las alturas; Uruguay cuenta con Forlán y Abreu; Colombia con Rodallega; Paraguay con Santa Cruz, entre otros.
Otro punto para hacer hincapié es en los jugadores llamados para cada partido. La selección tiene que ser un grupo que aproveche los mejores momentos que cada jugador. No es un equipo de futbol que juega todos los fines de semanas y cuyos jugadores tienen que tener una continuidad. Cada Partido por eliminatoria es cada cuatro meses por eso el nivel de cada jugador va variando.
Gonzalo Higuaín, Lisandro López, Ezequiel Garay, Nicolás Pareja, Mauro Zarate, entre otros, son jugadores que están pasando un buen momento en los clubes donde juegan. Pero la chance nunca les llega y siempre están las mismas personas, resistidas por todos pero apoyadas por el técnico, lo cual no voy a hacer mención pero es muy claro quienes son.
Por lo que se tendrá que hacer un repaso de que cosas está el cuerpo técnico bien y que mal y volver a pensar como se puede redirigir el rumbo para no estar el año que viene viendo el mundial desde los plasmas que las empresas no podrán vender.
Cuestan millones de dólares, son figuras mundiales, cobran contratos impensados, con clausulas de recesión multimillonarias pero ¿Sirve todo esto a la hora de formar un equipo de fútbol?
No cabe duda que siempre es bueno tener una figura en el equipo. Jugadores cuyas habilidades pueden cambiar la historia de un partido. Pero que sucede cuando se llega al exceso en las incorporaciones. Más de una estrella dentro de un vestuario puede ser un lujo pero a la vez juega en contra.
Cuando las individualidades van por encima del grupo, los problemas comienzan y los resultados deportivos no son los esperados. Vale recordar que a comienzos de la década, comenzó una era que marcaría un antes y después en la historia del fútbol por el contraste de logros deportivos y fracasos al mismo tiempo: “Los galácticos del Real Madrid” (2000).
La década comenzó cuando el empresario español Florentino Pérez se transformó en presidente del Real Madrid C.F. Esto desencadenó una revolución en el fútbol utilizando los principios empresariales para sacar de la crisis económica al club por medio de la contratación de los mejores jugadores del momento para aprovechar el marketing que generaban. Los principales fichajes de su gestión fueron el portugués Luis Figo (2000), el francés Zinedine Zidane (2001), el brasileño Ronaldo (2002) y el inglés David Beckham (2004). Los cuatro deportistas costaron cerca de €200 millones, pero rápidamente estos gastos se transformaron en enormes beneficios monetarios que llevaron a la institución a recibir cerca de €400 millones por año al final de su mandato y posicionarse como el club de fútbol más rico del mundo.
Tras dos Ligas de España, una Liga de Campeones de la UEFA, dos Supercopas de España, una Supercopa de Europa y una Copa Intercontinental, en los primeros tres años, los fracasos a partir de 2003 se sucedieron. Eliminaciones de la Champions League desde el 2004 hasta la actualidad, Ligas locales perdidas a manos del Barcelona y eliminaciones, algunas vergonzosas, por la Copa del Rey frente a equipo de inferior categoría. Varios técnicos se sucedieron, sin poder encontrar el rumbo. Así como los jugadores que luego fueron contratados, terminaron en clubes de menos nivel del que había comenzado.
En 2009 una nueva era de Florentino comenzó y su estrategía utilizada en 2000 fue la misma. La contratación de Cristiano Ronaldo, Kaká, Karim Benzema, Xavi Alonso, entre otros costaron alrededor de €300.
Pero ¿Puede esta nueva era de Florentino cosechar éxitos deportivos sin utilizar el club como un negocio donde se mueven millones de dólares y donde los técnicos y los jugadores transitan año tras año?. Todo depende de los resultados que se logren a lo largo de la temporada. Por lo pronto, en la única presentación oficial por la Liga de España, el triunfo frente al Deportivo La Coruña no convenció, pero fue eficiente…
El fútbol argentino comenzó desde hace algunos añosa ver como sus campeones tienen campañas paupérrimas en la temporada próxima a la consagración. Basta con ver el último puesto de River Plate, compartido con Gimnasia y Esgrima de Jujuy, en 2008, o la pobre campaña de Boca Juniors en el Clausura de este año, terminando en la décima cuarta posición con sólo 22 puntos.
El nivel del fútbol ha decaído en los últimos años y para encontrar un bicampeonato hay que remitirse siete temporadas hacía atrás, cuando el Boca de Alfio Basile se coronó campeón en Bahía Blanca. Luego de eso, se produjo una final perdida frente a Estudiantes.
Tras aquel partido los campeones han comenzado a descender en su nivel futbolístico y no han podido pelear el campeonato palmo a palmo con sus rivales. El mejor resultado que se puede encontrar en los últimos tres años de un campeón que pelee hasta las últimas fechas para defender la corona fue Estudiantes en 2006, cuando alcanzó un tercer puesto.
A partir de ese momento, campañas magras se sucedieron: San Lorenzo campeón en 2007, terminó octavo en su siguiente torneo; la histórica consagración de Lanús de 2007, se apañó con el décima sexto lugar en el Clausura del 2008; el campeonato ganado por River en 2008, se opacó con el último puesto en ese año, lo que ocasionó la salida de su entrenador Diego Pablo Simeone; finalmente la última gran final ganada por Boca el año pasado, culminó con un humillante décimo cuarto puesto.
Con el comienzo del Apertura 2009, se puede observar una actitud diferente con el campeón defensor, Vélez Sarsfield. El equipo dirigido por Ricardo Gareca ha conseguido tres triunfos en los tres partidos disputados (Colón, Arsenal y Gimnasia y Esgrima La Plata). Sin convencer mucho jugando de visitante pero siendo eficiente, los de Liniers se afilan a poder romper el maleficio de los campeones.
Esta pequeña racha con el inicio del torneo, hace ilusionar a aquellos que les gustan los equipos que marcan historia. Tal vez, sólo tal vez, una nueva historia se escriba a partir de este equipo. Sólo con el correr del campeonato veremos si la lógica no se cumple….
En el post de hoy voy a desarrollar mis sensaciones acerca de un tema vergonzoso que revela fielmente el país en el que vivimos. Sé que no soy el primero en detenerme en este aspecto pero, por lo poco que he visto, ningún medio ni persona ha mencionado lo que pasa cuando uno quiere estacionar en las cercanías de los estadios de fútbol. Me refiero a esa “tarifa” que uno debe pagar para dejar el auto en la vía pública, que según entiendo, es PROPIEDAD DE TODOS.
Yo sé que 10 pesos no es la muerte de nadie, pero esa plata hay que ganarla, y me da bronca que venga cualquier tipo a ganarse la vida haciendo nada, y que los policías no controlen. Uno fácilmente podría negarse a pagarles, o incluso regatear tan excesiva propina. El problema es que es preferible ceder al pedido y no arriesgarse a encontrarse después con el auto rayado, los vidrios rotos o el estereo robado, entre otras cosas.
Lo más lamentable es que la policía no puede (o no quiere) hacer nada contra ello. Encima, si uno va a la cancha de River y estaciona sobre Lugones, tiene muchas posibilidades de “comerse” el combo: que te cobren por estacionar y que encima venga la policía para tomarse la tranquilidad y el tiempo de multar a cada vehículo mal estacionado.
Los discursos presidenciales abarcan temas de todo tipo, a veces de complejidad excesiva para la comprensión del ciudadano promedio. Esto resulta peligroso, ya que ciertos contenidos, o las formas gramaticales utilizadas para expresarlos, pueden encubrir cuestiones peligrosas para la sociedad.
Pero no es éste el caso de las guerras. Mandatarios de distintos países como en su momento el estadounidense George Bush contra Irak y, recientemente, el venezolano Hugo Chávez, quien declaró que comenzaban a soplar “vientos de guerra”,no tienen inconvenientes en dar la cara ante las cámaras de televisión que transmitirán su imagen y discurso a millones de personas y levantar los ánimos de conflictos bélicos.
Los progresos de la sociedad no se limitan a mejoras en la salud, creación de alimentos, nuevos descubrimientos útiles para el hombre. Retomando el tema de la guerra, no hace falta aclarar que de las espadas que se usaban hace tan sólo trescientos años, los adelantos fueron numerosos. Pistolas, lanzallamas, bombas, misiles, y armas nucleares y de destrucción masiva que son las más peligrosas –al menos hasta ahora-.
Asimismo, el campo de uso en materia nuclear es mucho más amplio. También encontramos su utilización en forma de producción de energía –quién recuerde la sana eólica y solar…-. Muchos sabrán de su existencia por la serie de dibujos animados Los Simpson, en la que Homero, el padre de familia tipo estadounidense, trabaja como empleado en una planta nuclear.
En fin, para mostrar las cosas de manera más clara, y poner a luz en qué se está convirtiendo el planeta, LaColumnadelFondo presenta el siguiente video, para el que se utilizó de fondo la canción Decadencia del grupo español Ska-p.
Una pelota de fútbol, una de básquet, una de tenis, una de golf, unas antiparras, unas zapatillas de velocidad. Mejor jugador de la última temporada, oro olímpico en Beijing 2008, número 1 indiscutido del ranking ATP, rey reconocido del deporte de los palos, monstruo de las aguas que bate récords –con múltiples primeros puestos en los Juegos Olímpicos del año pásado- y un avión del atletismo, que también la descoció en China.
Esta realidad de figuras extraordinarias, ubicadas en la cima de sus respectivos deportes, asombra día a día a los espectadores, a la vez que los medios de comunicación y los centenares de premios que existen inflan la imagen de estos atletas y los convierten en una especie de semidioses que la gente asume como invencibles, y los obligan a superarse constantemente hasta un punto inalcanzable para un ser humano, por lo que tarde o temprano los terminarán hundiendo en la humillación pública, como pasó con Diego Maradona en su momento.
Lionel Messi. Delantero del Barcelona español y de la selección argentina de fútbol. Sus gambetas, animadas por las publicidades de indumentaria y demás, crean una especie de magia que, junto a su explosión y velocidad, lo hacen un jugador diferente. Pero Aquiles tiene su talón: su cuerpo no resiste el ritmo de juego que demuestra, y las lesiones aparecen.
Kobe Bryant. Escolta de Los Angeles Lakers y de la selección de básquet de Estados Unidos. Anota dobles, triples, realiza jugadas impensadas, y encima defiende bien. Se acerca bastante a la categoría de Dios, pero para convertirse en ese ente debería de estar por encima de todo, y sin embargo tiene sus pasiones: la película Star Wars y el FC Barcelona. Adorar es humano.
Roger Federer. Tenista suizo número 1 del ranking ATP. Más de 50 millones de dólares sólo en premios, ganó los cuatro Grand Slam, 61 títulos, siempre correcto y caballero. ¿Será éste nuestro deportista “perfecto”? No. El año pasado perdió el lugar en la cima del tenis mundial, que recuperó tras ganar Wimbledon 2009, pero se valió de la lesión que impidió varias participaciones del español Rafael Nadal en torneos en los que defendía puntos.
Tiger Woods. Sus 14 majors –sólo lo supera Jack Nickaus con 18- respaldan su posición como uno de los golfistas más importantes de la historia. Sus golpes son realmente certeros, pero nunca infalibles. Se demuestra con el último PGA Championship, en el que el coreano Yang lo venció y un corredor irlandés se fue a la quiebra porque, seguro del éxito del norteamericano en ese torneo, había apostado millonarias sumas de dinero.
Michael Phelps. Nadador estadounidense que consiguió ocho medallas doradas en los Juegos de 2008. Deportista,saludable, millonario, gran físico, nada que criticarle, una vida impecable. Al menos hasta que los curiosos irrumpieron en su privacidad. Rápidamente trascendieron los rumores sobre su vinculación con las drogas. Si lo hace, es su problema, a nadie debe importarle lo que hace en su ámbito privado siempre que no afecte a terceros. A partir de ésto es cuando la gente se llena la boca y se mancha su nombre.
Por último, Usain Bolt. Velocista jamaiquino campeón mundial y olímpico. No para de superar a sus rivales y a si mismo, y la gente y las empresas lo buscan cada vez más. Es un fenómeno que está en constante ascenso. Sin embargo, por más logros que alcance, este hombre tiene padres, Jennifer y Wellesley Bolt, y son humanos. De dos manzanas no sale una mandarina.
Lejos de negativisar la figura de estos excelentes deportistas, verdaderos monstruos de sus respectivas disciplinas en la actualidad, el fin de esta nota es deshacer esa imagen “divina” que a veces se crea con la repercusión mediática de estos deportistas, y que mucha gente asume como verdadera. Así es, ellos también son humanos.